Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) mexicanas están frente a una coyuntura única que podría transformar su papel dentro de la economía regional y global. Gracias al impulso del nearshoring, a la creciente demanda de productos y servicios en América del Norte y al acompañamiento de cámaras binacionales, las empresas mexicanas cuentan hoy con herramientas y aliados estratégicos para expandir sus horizontes y convertirse en jugadores relevantes de las cadenas globales de valor.
Durante muchos años, las PYMES se han considerado el corazón de la economía mexicana: generan más del 70% de los empleos y aportan alrededor de la mitad del PIB nacional. Sin embargo, su participación en los mercados internacionales ha sido limitada por falta de financiamiento, escasa preparación en temas regulatorios y, en muchos casos, por desconocimiento de las oportunidades existentes. Ahora, con el apoyo institucional de organizaciones como la American Chamber of Commerce México (AmCham), la Cámara de Comercio del Canadá (CanCham) y la COPARMEX, estas barreras comienzan a desdibujarse.
Estas instituciones no solo funcionan como plataformas de contacto, sino también como centros de asesoría, capacitación y acompañamiento estratégico, que permiten a las empresas mexicanas dar pasos firmes hacia la internacionalización.
AmCham y CanCham: socios estratégicos para abrir camino en Norteamérica
En el marco de las Juntas Internacionales COPARMEX 2025, se llevó a cabo el panel “Haciendo negocios en Norteamérica: oportunidades, retos y alianzas estratégicas”. En él, Pedro Casas Alatriste, vicepresidente ejecutivo de AmCham México, fue claro en su mensaje para las PYMES: “No intenten descubrir el hilo negro. Acérquense a comunidades binacionales o trinacionales. Existen caminos ya probados y hay instituciones listas para apoyarlos”.
Su recomendación apunta a un elemento clave: el valor de las redes empresariales. Las comunidades binacionales no solo abren puertas, sino que comparten experiencias prácticas de empresarios que ya han recorrido el camino de la internacionalización. Esta transferencia de conocimiento permite a las PYMES reducir riesgos, acelerar su curva de aprendizaje y adaptarse más rápido a los estándares de otros mercados.
De acuerdo con Casas, AmCham ha fortalecido en los últimos años sus programas de conexión entre PYMES mexicanas y potenciales compradores, proveedores y socios en Estados Unidos. Se trata de construir puentes reales que permitan a las empresas mexicanas convertirse en parte activa de las cadenas de suministro más dinámicas del mundo.
Por su parte, Rafael García, vicepresidente nacional de CanCham, destacó que Canadá representa un mercado abierto y receptivo para las PYMES mexicanas. Sectores como las energías renovables, la minería, las autopartes y los servicios especializados ofrecen un amplio margen de crecimiento. Para poner en perspectiva, García recordó que el comercio bilateral entre México y Canadá alcanzó los 50 mil millones de dólares en 2024, una cifra récord que refleja el dinamismo de la relación.
Pero el acompañamiento de estas cámaras no se limita a crear contactos comerciales. También proporcionan asesoría en materia legal, fiscal y de cumplimiento de estándares internacionales, incluyendo los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), que cada vez son más relevantes para acceder a contratos y financiamiento. En palabras de García, “el verdadero reto está en garantizar certeza regulatoria y simplificación de procesos. Solo así se podrá atraer inversión y escalar operaciones con éxito”.
Soft landing: un puente hacia nuevos mercados
Más allá de la asesoría y las conexiones, un elemento esencial que se está promoviendo es el concepto de soft landing. Se trata de un modelo de acompañamiento diseñado para que las PYMES mexicanas puedan establecerse con mayor facilidad en mercados como Estados Unidos y Canadá. Este apoyo abarca desde la búsqueda de socios estratégicos hasta la resolución de temas logísticos, fiscales y regulatorios.
La COPARMEX, por ejemplo, ha tomado un rol activo en este terreno, impulsando programas que incluyen:
- Capacitación en inglés de negocios, fundamental para negociar contratos, participar en ferias internacionales y establecer relaciones con clientes extranjeros.
- Programas de digitalización y transformación tecnológica, que permiten a las empresas ser más eficientes, transparentes y competitivas en entornos globales.
- Gestión financiera y acceso a financiamiento, un componente crítico para sostener operaciones durante las primeras etapas de internacionalización.
Estas iniciativas buscan cerrar las brechas estructurales que históricamente han limitado el alcance internacional de las PYMES mexicanas.
PYMES: protagonistas de la integración económica de Norteamérica
El potencial es enorme. Con el acompañamiento adecuado, las PYMES mexicanas no solo pueden superar las barreras iniciales que antes parecían infranqueables, sino que también están en condiciones de convertirse en protagonistas de la integración económica de América del Norte.
Su participación activa traerá beneficios más allá de lo empresarial:
- Generación de empleos de calidad en comunidades locales.
- Impulso a la innovación a través de nuevas soluciones y productos.
- Crecimiento sostenible, alineado a estándares internacionales que privilegian la responsabilidad social y ambiental.
El nearshoring y la cooperación binacional ofrecen un contexto favorable, pero el éxito dependerá de la capacidad de las PYMES para organizarse, profesionalizarse y aprovechar los recursos disponibles. AmCham, CanCham y COPARMEX están tendiendo los puentes. Ahora corresponde a las empresas mexicanas cruzarlos con visión y determinación.

